Guillermo: La literatura juvenil ya cuenta con una amplia historia a sus espaldas. Nos vemos con capacidad para echar un vistazo atrás y comparar las obras actuales con los clásicos que nos hicieron vibrar de niños. ¿Son mejores o peores? ¿Se siguen demasiado las modas o hay suficiente variedad en los contenidos? ¿Qué han aportado las nuevas tecnologías? En este debate tiramillote nos metemos en el meollo de la cuestión. ¿Qué opinan nuestros redactores del devenir actual de la literatura juvenil?
Raquel: La LIJ está pasando por el mismo bache
que la RA (romántica adulta). Se está viendo que se vende y tiene un público fiel, y está claro que en época de crisis hay que dar beneficios, así que las editoriales se están hinchando a publicar y publicitar los temas que están de moda… y con esto saturan su propio mercado. Lo peor es que el 90% de lo publicado es mediocre.
Alba: Lo que dice Raquel es una verdad como un puño. Las editoriales han caído en su propia trampa. Publican lo que saben que se va a vender (hay excepciones maravillosas, ojo), y así llenan el mercado lijero de historias que parecen primas y gemelas. Cada vez hay menor variedad y se arriesga menos, y así al final todo acaba sabiendo a lo mismo. Ofrecer un catálogo tan homogéneo crea además lectores aburridos: si no se les da chicha, si no se les motiva, pierden la ilusión; o terminan pensando que el mundo se acaba ahí, en los vampiros y los angelitos caídos, y todo lo que suene a nuevo les parece un espanto y lo rechazan. ¿Hay solución? Claro, ya la hemos dicho, arriesgarse y publicar buenas historias que no tengan nada que ver con lo que hay ahora en el mercado: diversidad y riqueza. Pero si el público lector se acomoda y tampoco se arriesga dando oportunidad a historias diferentes, el tema deja de tener sentido. Con más dinero en los bolsillos de todos el panorama sería diferente, pero de momento parece que esto es lo que hay. ¿O no? Porque si ofrecemos A, la gente sólo conocerá A y comprará A; pero si ofrecemos B e incluso C, poco a poco llegará un cambio positivo. Paciencia y ganas para que nuestra literatura no sufra el mal de la telebasura y se convierta en literabasura
Cristina: Mis compañeras tienen mucha razón, pero quiero aportar un poco de luz a este asunto: a pesar de arriesgar poco, en los últimos años la literatura juvenil se ha empezado a consolidar como un sector importante, con un gran número de lectores de todas las edades que devoran con ansia estas historias. Se ha abierto el camino a una nueva era en la que Internet y el contacto con los lectores son providenciales: ya no hace falta rebuscar en la librería o la biblioteca para encontrar una novela atractiva, ahora disponemos de mucha información de antemano, podemos intercambiar opiniones con otros lectores a través de la red e incluso escribir a los autores. Por otro lado, quiero decir algo a favor de la literatura basura: al menos consigue que la gente lea y se entretenga.
Raquel: El problema no es que la gente lea ese tipo de literatura no tan brillante, porque como dices lo importante es que se lee, y quién sabe si de ahí saldrán lectores que terminen buscando algo más, picados por el gusanillo de la lectura. El problema empieza cuando el mercado se satura de lo mismo y por cada diez personas que empiezan a leer se pierden cuarenta. Supongo que en el fondo las editoriales saben que un libro que sirve a una moda el día de mañana no se reeditará ni será recordado (salvo honrosas excepciones, por supuesto).
Guillermo: Bueno, es cierto que la gran mayoría es poco reseñable. Pero ¿pensáis que antes no era así? ¿Creéis que ahora las modas tienen más peso que antes?
Raquel: Me parece que antes las editoriales eran mucho más exigentes que ahora. Vuelvo a hacer el símil con la novela romántica adulta: cuando yo empecé con mi blog en el año 2003, sólo había tres editoriales que publicaban ese género. Ahora, sin embargo, no hay editorial que se precie que no tenga un sello dedicado a la RA. Con la juvenil está pasando lo mismo, de lo que se deduce lo siguiente: a más sellos, más morralla.
Estela: Pues yo no lo creo. Se lleva publicando basura desde antes de que se inventara la imprenta. El problema que veo ahora con la literatura juvenil (aunque de ningún modo crea que está pasando por una etapa oscura, al contrario) es que me parece que las editoriales se están centrando más en encontrar una nueva moda que explotar que en publicar libros de calidad. Como consecuencia, casi todas las novelas que salen bajo la sombra de vampiros, licántropos, distopías, etc. suelen tirar más bien para lo bajo y, como ha dicho Alba, el mercado y el lector se saturan. Luego sale una nueva moda y vuelta a empezar. Estados Unidos, a pesar de ser
el país que marca las modas, sigue publicando libros que se salen de la norma para ofrecer historias diferentes y de calidad. Me parece mucho más equilibrado que el mercado español y espero que dentro de unos años consigamos su estabilidad.
Héctor: Vale, podemos hablar de que la literatura juvenil en España se encuentra casi en pañales si la comparamos, como dice Estela, con países como Estados Unidos. Normal: nuestra población es mucho menor y todavía nos queda mucho por avanzar. Creo que estamos en una fase de maduración y experimentación, y que sí, que las editoriales han de arriesgarse más, pero comprendo que la nuestra no es la coyuntura más favorable.
Guillermo: Es cierto que la proliferación de obras para consumo masivo resiente la creatividad, pero también es verdad que aún hay espacio para obras diferentes, para autores que tratan de insuflar aires nuevos en la LIJ. ¿Creéis que son suficientes? ¿O creéis que debería haber todavía más variedad?
Cristina: Siempre se pueden lanzar más obras novedosas e interesantes, pero creo que no nos podemos quejar de las que tenemos. No considero que el problema esté en lo que se publica, sino en lo que recibe más bombo, y con esto quiero decir que novelas buenas hay, solo que a veces tal vez tenemos que rebuscar un poco para encontrarlas.
Estela: Suscribo lo que ha dicho Cristina. Las colecciones de prescripción suelen contener novelas juveniles de gran calidad, extranjeras y nacionales, y a buen precio, y sin embargo pasan desapercibidas porque llevan la etiqueta escolar. De hecho creo que eliminaría el concepto.
Alberto: Yo me quedo con el dato positivo de que todavía se publican obras con capacidad para sorprender y que tratan de innovar. ¿Insuficientes en número? Tal vez sí, pero al menos las hay, aunque haya que escarbar entre los catálogos para encontrarlas. Sin duda la aventura merece la pena.
Héctor: Creo que estaremos todos de acuerdo en que la literatura juvenil no está en crisis, sino que se encuentra en un proceso de redefinición como negocio que no cristalizará hasta que encuentre su equilibrio.
Guillermo: Y así concluimos este debate sobre el estado actual de la LIJ. Veredicto: goza de una muy buena salud, pero hay que seguir en la brecha y continuar sacando (¡y promocionando!) obras originales que aporten aire fresco al sector. Todo apunta a un brillante futuro para la literatura juvenil. ¡El futuro pinta muy interesante!








Interesante conversación, por aportar algo, diría que lo último que comenta Cristina es cierto, buenas novelas las hay, pero no son las que se ponen en los escaparates de librerías ni se reseñan a mansalva en blogs y revistas de juvenil. Habría que dar un poco más de cancha a los buenos libros juveniles de grandes autores (para eso no hay que rebuscar tanto), o dar oportunidades a jóvenes promesas y a géneros variados, y dejar de hacer de altavoz a libros mediocres. Hay excelentes editoriales en este país, y pasan desapercibidas porque se hace más caso a las que más gritan.
HoLa!Me ha encantado este debate, ciertamente hoy la LIJ se ve arrastrada cual marea, pero tengo fe en que pronto nos deleitaremos con nuevas plumas novedosas e historias escondidas, tal vez las editoriales están pecando con sobre explotar una moda, pero esperemos que se den cuenta a tiempo y puedan ofrecernos mejores propuestas. Ya que los lectores no somos tontos y nos damos cuenta de lo que quieren hacer. Un saludo!
¡Hola redactores! Interesante debate el que han hecho, da
mucho para pensar y mucho más para opinar. Creo que las editoriales están atravesando
una etapa un poco difícil en estos tiempos, no hay olvidar que la situación
económica llega a todos los rincones que encuentra y las editoriales muy al
resguardo que digamos no se encuentran.
La literatura siempre ha sido un tema delicado en la
sociedad mucho más en estas épocas en que los niños y los adolescentes prefieren
matar su tiempo frente a una pantalla que ejerciendo la lectura, es así que
cuando una editorial encuentra un moda que resulta mucho más que rentable la
explota al máximo y como dice Raquel termina por saturar su mismo mercado y empiezan
a aparecer los libros gemelos a montones. El margen para arriesgarse que tienen
las editoriales ahora no es el mismo que antes, creo que les es más difícil decidir
por una historia nunca antes vista que por otra que ya saben que al estar a la
moda van a poder vender. Es una situación muy triste porque a veces no le dan
espacio a lo nuevo pero no hay que quejarse tanto que a pesar de leer lo mismo
una y otra vez siempre hay una joyita brillante en el montón o es posible
encontrar esa obrita sorprendente e innovadora que tanto estamos buscando, es
cuestión de aprender a rebuscar entre los estantes de nuestras librerías. Como
Brizz yo también tengo fe en que esta situación cambie y que pronto podamos saborear
plumas nuevas y diversas.
Saludos!
[...] en el Diario de literatura juvenil eltiramilla un interesantísimo artículo sobre la situación actual de la literatura juvenil y lo primero que se me viene a la cabeza es [...]
[...] Hablamos de la situación actual de la LIJ | El Tiramilla Guillermo: La literatura juvenil ya cuenta con una amplia historia a sus espaldas. Nos vemos con capacidad para echar un vistazo atrás y comparar las obras actuales con los clásicos que nos hicieron vibrar de niños. Source: eltiramilla.com [...]
Ligera se escribe con g, para empezar. Estoy hasta el pelo de vampiros, licántropos y demonios, pero las editoriales mandan y arriesgan lo justito con cualquiera que se salga de la norma. O sea, nada. Pero se avecinan nuevos tiempos. Ya lo veréis.
Lijero viene de LIJ (Literatura Infantil y Juvenil), de ahí que lo hayamos puesto en cursiva. Saludos.